selección

Presencia

Rodrigo Dominguez

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Código: 1235

Precio: $300 /

+envío (ver tabla)

Selección

Este disco fue seleccionado en marzo de 2010 como disco del mes.

Temas

  1. 1. Mañanero

  2. 2. Henri
  3. 3. Presencia
  4. 4. Urso y Chuli
  5. 5. Casa del río
  6. 6. En general pico
  7. 7. Sobre Stella
  8. 8. Los puentes no mienten

Ficha técnica

MÚSICOS

Rodrigo Domínguez: saxo tenor.
Juan Pablo Arredondo: guitarra.
Jerónimo Carmona: contrabajo.
Sergio Verdinelli: batería.

TÉCNICA

Grabado en estudios Soundrec, Buenos Aires, los días 21 y 22 de agosto de 2009.
Mezcla y masterización en estudio MOMA, Buenos Aires.
Ingeniero de grabación, mezcla y masterización: Fernando Martínez.

GRÁFICA

Arte: Francisco Baggiani.
Fotos: Pablo Balán (paisajes) y Andrea Angeli (retrato).

Sello

S-Music

Luego de Soy sauce, un lúdico y a la vez emotivo homenaje a la música de L. A. Spinetta, el saxofonista Rodrigo Domínguez nos sorprende con este disco de composiciones firmadas por él, a la cabeza de un cuarteto de talentos. Lejos de toda clasificación fácil, con un inspirado melodismo y un buen gusto que se traslada a la obra completa, incluyendo la gráfica, Presencia es el elegido del Club para sus socios en marzo.

Rodrigo Domínguez es uno de esos músicos a quien vimos siempre en buena compañía durante los últimos años. Sería muy largo enumerar los músicos con quienes tocó, todos relevantes en el ambiente de la música instrumental argentina (para no hablar de jazz, etiqueta algo discutible a esta altura). Suponíamos o esperábamos, luego del hermoso y sutil Soy sauce que Rodrigo entregaría aún más al abordar sus propios temas, porque presentíamos que estaba madurando una forma de acercarse a los materiales melódicos y armónicos muy personal, aún cuando algunas influencias inevitables se pudieran colar por aquí y por allá, como reminiscencias lejanas. Presencia confirma esas presunciones. Es un disco que en poco más de 50 minutos aborda ocho temas bien diferentes entre sí. Desde el (relativamente) sencillo y juguetón Mañanero, que abre el disco, vemos que hay una obsesión por cantar en cada instrumento. Muchas veces la guitarra dobla al saxo en las partes melódicas escritas; luego en los solos de Rodrigo funciona como base armónica tirando acordes de increíble sonoridad, que parecen imitar los voicings de un Hammond por la complejidad y por el timbre apenas metálico que logra Juan Pablo Arredondo en los ataques de su guitarra. Alterna a veces también pequeñas frases melódicas, breves y discretas, en segundo plano. Aún en los silencios de su instrumento el guitarrista parece estar en actividad constante. Luego se destaca en los solos: Arredondo es un improvisador fantástico, un especialista. Recomendamos por ejemplo su solo en Henri, que finalmente confluye en la melodía, bastante fuera de lo común, con el saxo.
El tercer tema es el que le da nombre al disco y nuevamente cambia la orientación en relación a lo anterior. En un tempo de balada, los cuatro músicos, a partir de una melodía llena de ternura, construyen un clima hipnótico. Luego pasamos otra vez, en Urso y Chuli, a un tiempo veloz en la base rítmica y a una melodía urgente que deja lugar a solos algo enigmáticos de Arredondo que a veces incluyen progresiones de acordes para, luego de un paso por el riff que es la melodía del tema, dejar a Domínguez improvisando con total libertad de movimientos sobre el contrabajo y la batería. Así, va alternando propuestas rítmicas y melódicas contrastantes, por lo general cantando dulcemente en los tiempos más lentos de las baladas (un punto muy alto es Casa del río) y corriendo con algo de frenesí en las piezas más veloces. Imposible no destacar el bello comentario acerca del standard Stella by Starlight que es Sobre Stella.
El sonido de Domínguez, lo que busca con su saxo, no es pureza técnica ni máxima limpieza, sino expresividad a la hora de decir algo. Eso está muy logrado, aún en los pasajes rápidos de las piezas que tienen algo del viejo be bop. Hay dos condiciones inalterables a lo largo de todo el disco: el sentido del humor, la sonrisa que emana del saxo de Rodrigo Domínguez, por un lado. Ese buen humor, tan indispensable en buena dosis en la actividad musical, baña toda la obra, desde los nombres de los temas hasta la paz que emana de la portada del digipack. La otra condición es el don para la melodía y para la orquestación de este pequeño ensamble que resultó ser este cuarteto de gigantes. La calidad del audio es excelente y redondea un disco que no sólo para fanáticos del jazz, sino también para cualquiera que desee sumergirse en el mundo musical de Rodrigo sin prejuicios y con ganas de disfrutar de un buen momento de música sensible e inteligente a la vez.

Producido por Rodrigo Domínguez

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PARA MÚSICOS

 

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