
Ochoa formó parte del proyecto Buena Vista Social Club y se convirtió en una de las leyendas vivientes de la música cubana. Este trovador es, desde hace varias décadas, el destacado director musical del Grupo Patria. Elíades nos respondió estas preguntas directamente desde La Habana.
Con tantos años de trayectoria que le han permitido presenciar distintas etapas de la música popular cubana, ¿cómo ve en perspectiva la evolución y el desarrollo del son cubano desde entonces hasta la actualidad?
Como todas las cosas de la vida tienen sus altas y bajas, podíamos decir que la música cubana se dejó de escuchar en Cuba pero nadie podía decir que había muerto. En la actualidad la música ha escalado un lugar trascendente, por ejemplo, el son cubano. Gracias al proyecto Buena Vista Social Club ha echado raíces en cualquier rincón del mundo, este proyecto revalorizó nuestra música y por eso está garantizada por los siglos de los siglos. En nuestro país hay muchos grupos jóvenes que realizan este tipo de trabajo y han representado a Cuba en diversos escenarios inspirados en las obras de Compay Segundo, en la guitarra sonera presente en el Cuarteto Patria, y muchos repertorios que han pasado de una generación a otra.
A treinta años de haber tomado la dirección del Cuarteto Patria, ¿qué elementos musicales y de repertorio tuvo en cuenta al pasar a ser el director de un grupo que venia con mucho reconocimiento, y como fue la evolución del cuarteto desde entonces?
Enriqueciendo con géneros diversos: instrumentales, guarachas, sones, boleros, afros y otros. Antes de mi entrada a la agrupación, los integrantes tenían un repertorio criollo y no se trabajaban todos estos géneros mencionados. En 1978 Francisco Cobas La O me propone como director y empiezo a aportar una sonoridad distintiva pero respetando la armonía que enriquece nuestra música. Primeramente introduje los bongoes, hoy en día la agrupación se alimenta del sonido del piano y de dos trompetas aunque, la sonoridad sea la misma, el grupo suena más redondo y de cuatro integrantes pasan a ser de ocho, entonces decido llamarle “Elíades Ochoa y El Grupo Patria”
¿Cómo fue su primer encuentro con Compay Segundo?
Fue en el Parque Serrano de Santiago de Cuba, una mañana, donde Francisco Cobas me lo presentó. El motivo de la visita de Compay era entregarme una cinta grabada con algunas de sus canciones para que las incorporara al repertorio de mi grupo Patria, y así cobrara el derecho de autor.
¿Cuándo y cómo nació la idea de sumar a Compay al Patria para llevar a cabo Chanchaneando?
Cuando comencé a ensayar sus canciones con el Cuarteto todavía él se encontraba en Santiago de Cuba, yo le invitaba a participar de los ensayos, así llevaría el repertorio de las canciones de él mas rápido. Dentro de éstas se encontraba la obra inédita Chan Chan, él me preguntó si me gustaba, en verdad, había quedado impresionado con la armonía de aquel son y cada vez que tenía algún concierto con el Cuarteto Patria invitaba a Compay a cantar este tema tan solicitado, como vimos la impresión que causaba en el público cada interpretación, surge la idea de grabar en los Estudios Siboney de la EGREM el disco Chanchaneando.
¿Recuerda la primera vez que escuchó el Chan Chan? ¿Qué sensaciones le vienen a la mente?
La primera vez que escuché a Chan Chan sabía que tenía algo para enganchar al público y surge la idea del mencionado disco.
¿Qué podría comentarnos sobre aquel particular instrumento conocido como “Armónico” creado por Compay y cómo fue integrado a la formación tradicional del grupo?
El instrumento creado por él despide en cada nota una armonía distinta, un sonido provocativo que sólo Compay Segundo sabía hacerlo.
Con respecto a su instrumento, la guitarra: ¿qué particularidades puede destacar de la guitarra sonera en cuanto al toque y a su función específica en el género?
Mi instrumento es una mezcla del tres cubano y la guitarra, tiene ocho cuerdas de acero, con una afinación que yo solamente puedo hacerla. Al crearla me posibilita un sonido único para el son cubano, música que nació en el oriente de la isla hace más de cien años, y que hoy ya ha dado la vuelta al mundo.
Vida y obra de Compay Segundo
Nació en Siboney. Cuba, el 18 de noviembre de 1907, con el nombre de Máximo Francisco Repilado Muñoz. A los cinco años se mudó con su familia a Santiago de Cuba. Guitarrista, clarinetista y autor, comenzó su carrera musical muy joven, componiendo su primera canción en 1922. Su primer viaje a La Habana en 1929, fue como clarinetista de la Banda Municipal de Música. A la par de su actividad musical trabajó como torcedor en la fábrica de habanos Montecristo durante veinte años. En la década del ’40 integra el conjunto Matamoros y tiene la oportunidad de trabajar con Benny Moré. En 1942 crea con Lorenzo Hierrezuelo, otro gran exponente de la música cubana, el dúo Los Compadres, asumiendo allí el seudónimo de Compay Segundo. Luego crea el grupo Compay Segundo, con el que trabajó hasta su muerte y realizó varias giras por países de América y Europa. Integró el Buena Vista Social Club. Murió a los 95 años en La Habana, en julio de 2003.
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