
Conversamos con Cecilia acerca de su nuevo disco. Entre gira y gira, esta muchacha que viaja por el mundo, guitarra en mano, llevando su poesía, nos habla de sus nuevas flores reunidas en Pendiente.
¿Cómo y en cuánto tiempo se gestó Pendiente?
El disco empezó a gestarse hacia fines de 2006, tiempo después de haber terminado de grabar Aguaribay. Comenzó una etapa muy productiva tanto en la composición como en los shows en vivo, y así los temas iban naciendo y creciendo en el escenario casi al mismo tiempo. A principios de año me propusieron grabar y durante estos meses fui cerrando el concepto general del disco.
¿Es la continuación natural de Aguaribay, o pasaron cosas después de ese disco que te hicieran replantear un segundo paso?
Un poco de ambas. Siempre pasan cosas… Cuando presenté Aguaribay ya existían unos cuantos temas nuevos. La necesidad de versionar “clásicos” de la música argentina y decir a través de ellos fue girando a poder decir básicamente desde mis propios temas o de canciones de “contemporáneos”, sin encasillamientos de estilos o lenguajes. A pesar de que Pendiente sigue manteniendo el carácter intimista de una guitarra y una voz, cuenta también con diferentes timbres invitados que llenan de colores, y personajes que cuentan una nueva historia.
¿Cuáles fueron las principales influencias o inspiraciones para tus composiciones?
Lo que me rodea y conmueve. Las cosas cotidianas y luminosas. Los viajes. La música feliz, desbordante e inspiradora. La gente y su mirada.
El sonido de las palabras.
¿Por qué elegiste esa canción de Regina Spektor, y decidiste cantarla en inglés en el disco?
Principalmente porque me conmueve y puedo decir algo a través de esa ella. Me gusta encontrarme con esa conciencia más universal del arte que trasciende idiomas y fronteras. En el disco hay un tema en inglés y otro en portugués. Intento siempre apropiarme y ser yo en estas obras, como cuando versiono a Yupanqui o al Cuchi. Es lo mismo… Sin prejuicios.
¿Cómo conociste a Marcela Biasi, la brasileña coautora de dos canciones del disco? ¿Y a David Aguilar?
A ambos los conozco virtualmente a través de internet (MySpace). Marcela es cantautora y me propuso intercambiar letras y músicas. Yo le mandé La luz de tu mirada (que en Aguaribay fue grabada en guitarra sola) y unos meses después me encontré con una letra maravillosa en un mail suyo. A su vez ella me mandó una melodía nueva y yo hice la letra, en medio de viajes y aprendizajes. Llena de colores, nació Fugacidad. David me encontró y aluciné con sus canciones, sobre todo La de la libélula. La toqué por primera vez en vivo en el verano con Vicky Zotalis, y hallamos un lugar de juego con nuestras voces que tiene mucho de “vuelo de la libélula”. En el disco terminamos con una improvisación “a ciegas” (grabamos al mismo tiempo pero sin escucharnos la una a la otra, por sugerencia de Osqui Amante, el técnico) que describe muy de cerca la sensación etérea que me transmite la canción. La tercera versión del disco es Camaleón de papel de Diego Penelas, que fue concebida como fado pero yo la rearmé en samba. A Diego no lo conocí por internet, pero sigo de cerca su trabajo que es realmente exquisito e inspirador para mí.
¿Cuándo decidiste usar una guitarra de siete cuerdas, y qué ventajas te ofrece?
Cuando estaba grabando mi primer disco en dúo Halo de luz (ÁlvareZabala) surgió la necesidad de complementar con otras alturas y timbres el trabajo de la guitarra. Así decidí usar requinto (que afina más agudo y tiene un sonido brillante y punzante) y guitarra de siete. Esta al final fue reemplazando a la de 6 porque con la séptima cuerda, que afino desde un do hasta un la (una quinta justa por debajo de la sexta cuerda) consigo un potente sostén de bajos que genera otros armónicos en toda la guitarra, y además al no tener conciencia total de la altura de esa cuerda puedo experimentar, intentando caminar por lugares “no tan convencionales”. Ambos instrumentos fueron construidos por Oscar Trezzini, amigo y luthier argentino radicado en Suiza.
¿Las tomas fueron por separado o tomaron voz y guitarra juntas?
Las tomas fueron por separado. A diferencia de Aguaribay, donde el material estaba completo, listo y maduro para ser registrado simultáneamente, Pendiente es un disco que se terminó de cerrar en el mes de su grabación. Incluso algunos temas nacieron durante ese período. Por eso y para buscar un sonido más presente tanto de la guitarra como de la voz, con Osqui (técnico de todos mis discos) decidimos grabarlas por separado. Estoy más que contenta con el resultado, que mantiene la frescura de lo nuevo con un sonido más “power”.
¿Los arreglos fueron escritos todos por vos, o hubo aportes de los músicos invitados?
Lo que tiene que ver con guitarra-voz más algunos arreglitos de invitados fueron armados por mí. Pero también hubo invitados que tocaron sin arreglo, más libremente, enriqueciendo las versiones originales de los temas. Fue hermoso imaginar cómo intervendrían, qué color quedaría bien para cada tema, etc. Y luego verlo concretarse en el momento de la grabación.
¿Queda algo pendiente, luego de esta grabación?
Sí, después de un período de trabajo intensísimo no surgen ganas de descansar sino todo lo contrario, más ideas, más canciones, más... Me gusta el concepto de Pendiente como algo que cuelga y se balancea libremente, como algo que aún está por hacerse pero mientras me deslizo en caída libre sintiendo todo el aire en la cara... así que por suerte hay mucho más pendiente...
¿Qué te moviliza más cuando escuchás una canción?
Lo que más me moviliza es el misterio que descubre la emoción, atravesando letra, melodía, armonía, forma... ¡Cuando encuentro esos pequeños lugares luminosos que me inspiran y me empujan hacia adelante!
club@clubdeldisco.com
+54 (11) 4866 5965
Ciudad de Buenos Aires - Argentina