
instrumental. acústico.
personal / folklórico / humano / melódico / homenaje
FECHA DE ENTREGA 5 al 20 de Diciembre
CÓDIGO 164
Precio = $26 / US$ 7,64
+envío (ver tabla)
Elegimos para nuestra Selección Latinoamericana este documento del gran Waldo de los Ríos, cuyo nombre tiene más difusión que su música. Un gran creador e intérprete al que nos acercamos a través de estas únicas grabaciones de comienzos de los años ’60, aderezadas por seis homenajes muy especiales.
Para muchos amantes de la música, Waldo de los Ríos no es más que un nombre. Para otros, una leyenda, alguien de quien escucharon hablar como de un genio incomprendido, o un talento desperdiciado. Son pocos a esta altura (y nacidos hace por lo menos cincuenta años) quienes lo recuerdan como un artista vital ejerciendo su oficio de compositor e instrumentista. Y muchos más quienes lo conocen o recuerdan por sus bizarras aventuras con Mozart y Beethoven antes que por sus genuinas creaciones, aunque esas travesuras también lo fueron y en cierta medida anticiparon el crossover, sólo que al estar más cerca de la disco de Bee Gees que de la actual cooltura resultaron sancionadas como de mal gusto. Es cierto que tanta diversidad, tanta avidez por lo nuevo, tanta apuesta, no le jugaron a favor a la hora de componer su biografía.
Hoy rescatamos estas increíbles grabaciones, hechas entre 1962 y 1965 para diferentes audiciones radiales y que aportó el coleccionista Julio Álvarez Vieyra. Pero el disco, producido por Litto Nebbia, cuenta también con seis bonus tracks de destacados músicos argentinos. La calidad de estas obras y los nombres de los intérpretes realzan aún más la figura del homenajeado y la ponen en su justo lugar.
Las primeras cuatro grabaciones son clásicos del folklore argentino: Zamba de mis pagos, de los Hermanos Ávalos y la Vidala del nombrador (Falú-Dávalos), por ejemplo. Es deliciosa la interpretación, despojada de adornos innecesarios pero siempre cantando, siempre diciendo. Luego llegan siete composiciones del propio De los Ríos, en las que se aprecia su pertenencia a más de una tradición: por un lado la de la música popular argentina, y por el otro la de la escritura pianística contemporánea. La facilidad con la que combina armonías del siglo XX con los ritmos más autóctonos nos lo acercan inevitablemente a otro grande de nuestra música como lo fue el “Cuchi” Leguizamón. La precisión y soltura técnica en la ejecución, la calidad de su toque debussyano lo hacen único e inimitable. Es capaz de regalarnos piezas románticas como Pasionaria, que parece conjugar en pocos minutos a Chopin con Gershwin y Ariel Ramírez (su contemporáneo) para luego entregarnos el popular Terroncito. La serie de doce grabaciones de Waldo de los Ríos concluye con una versión de la zamba Allá lejos y hace tiempo, de Ramírez, precisamente.
Los bonus tracks incluyen nombres ilustres como Manolo Juárez que nos regala su Río de los Waldos, o Litto Nebbia haciendo una Cueca para Waldo (con una banda formada por César Franov en bajo, Marcelo Moguilevsky en flauta y Horacio López en batería, nada menos), y Eduardo Lagos que le escribe y toca Mi amigo Waldo (con arreglo y dirección de Oscar Cardozo Ocampo y la participación de Fernando Suárez Paz en violín, entre otros). Pero también hay lugar para dos piezas más del autor: la escurridiza Fuera de ritmo y Tero-Tero, tocadas por Khorus y La Posta, respectivamente. Todo el álbum es un resumen de calidad y emotiva expresividad por el arte popular, desde el conocimiento y el cariño por la música.
Waldo de los Ríos: 1 al 12, piano
Hasta el tema 12 inclusive, fueron grabados en vivo durante audiciones radiales por el técnico Ernesto Carrillo entre 1962 y 1965, con equipos semiprofesionales. Los bonus tracks fueron grabados en Estudios ION y Del Nuevo Mundo (técnico: Mario Sobrino) entre 1977 y 2001.
Masterización: Mario Sobrino.
Julio Alvarez Vieyra y Litto Nebbia
Melopea
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