Una noche en Rosario. Solo piano, en vivo
Horacio Larumbe

Testimonio de una noche, la del 11 de octubre de 2002, irrepetible (como todas), este disco que acaba de editarse en Rosario es de esos que si fueran de vinilo terminarían rayados en poco tiempo, de tanto uso. Más conocido fuera del ambiente del jazz por su ceguera que por su enorme talento como improvisador,
Horacio Larumbe desplegaba en el piano una imaginación inteligente, si es que existe tal categoría de la fantasía o de la inteligencia. Empleando recursos de diferentes lenguajes musicales, este pianista que en vida prácticamente no pisó un estudio de grabación (leer al respecto la imperdible nota de Sergio Pujol en el pack del CD), se las ingeniaba para no ser nunca rutinario. Admirado por
Chick Corea o
Hermeto Pascoal, y de lengua filosa (fue de quien aprendimos a decir ciego en vez de no vidente, ya que, sostenía, “nadie dice no rico, sino pobre”), que descreía de las grabaciones y prefería la experiencia vital y directa, quedó “atrapado” para siempre en este registro de esa noche mágica en el teatro del Centro Cultural Parque de España de Rosario. Menos de un año después se iba para siempre, pero por suerte quedó este testamento maravilloso, en el que pasea por las baladas, el swing, la bossa y el tango con igual soltura, elegancia, ironía y ternura, aunque parezcan irreconciliables los términos. Algunos títulos, siempre pasados por su personal tamiz:
What is this thing called love? (Cole Porter), Moon river (Mancini), Pequeña (vals de
Maderna y
Expósito), How high the moon (Hamilton-Lewis) y
Chega de saudade (Jobim). Escuchar para creer.