Un nuevo disco de canciones. Se dice fácil, pero hay que construirlo así, con este buen gusto y coherencia. El primer gran mérito de este paciente trabajo es que, además de ser una selección de canciones de diferentes épocas y lugares interpretadas con mucha personalidad y no pocas sorpresas, se percibe la búsqueda de un clima general, y en ese camino el disco adquirió un color único. La guitarra de Guillermo Capocci es por momentos como una orquesta, al servicio de la cálida voz de Mariana Pereiro, y enseguida sabe achicarse hasta lo mínimo posible de sonido audible. Hay aquí también un trabajo muy interesante de grabación, de mezcla y de mastering, que llevó un buen tiempo en su destilación y que, como los buenos licores, se podrá disfrutar entonces por mucho tiempo sin perder sus cualidades.
Pereiro y Capocci transitan por temas bien conocidos, resignificándolos. Basta con ver la lista de 14 canciones, para comprender esto. Lo que une a estas canciones es la belleza, la poesía que anida en ellas, y la gracia con la que este dúo encuentra siempre un brillo nuevo, algo distinto, para no caer en el tan temido lugar común. Así, se suceden la Canción de lejos, Valentín (el temazo de Ale Oliva), o Ámbar violeta, bellísima canción de Ciudad de pobres corazones, tercer disco de Fito Páez (1987). Música folklórica, pop, bossa nova, tango y otros mundos distintos unidos y entrecruzados gracias a la inteligencia para orquestar de Capocci y para respirar (frasear) de la cantante. Claro que hay otras sorpresas, desde el inicio, que esperamos que el oyente descubra al escuchar el CD en la tranquilidad de su hogar...
El sutil arte gráfico va a la par de toda la cuidada producción y redondea conceptualmente el trabajo, como debe ser siempre. Esperamos nuevas muestras de este dúo para un futuro no muy lejano. Mientras tanto, va nuestro aplauso, que creemos compartirán los socios del Club después tras oírlo.
Producido por Mariana Pereiro y Guillermo Capocci


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